sábado, 19 de mayo de 2012

No estaban muertos, los estudiantes vuelven a la calle


16 de mayo. 11:00 a.m. Plaza Italia, Santiago. Cuando el llamado de la justicia llega, las personas partícipes del trasfondo del drama se manifiestan. Siempre ha funcionado de esta forma, y Chile no es la excepción a la regla. Un ejemplo de ello han sido, desde el año pasado a este 2012, las exitosas marchas convocadas por la Confech para reclamar los ya nombrados (y renombrados) problemas de la educación y lo que estos conllevan.


El martes 16 la marcha llegó lejos. Bien lejos. Cerca de cien mil personas, según los cálculos del presidente de la Confech Gabriel Boric, se reunieron en la convocatoria que se inició en la ya clásica Plaza Italia, y que finalizó en la Estación Mapocho.

Ya. Entonces fue harta gente, pero ¿saben realmente por qué se marcha?

Mientras más tratábamos de darle respuesta a esa pregunta, más nos llamaba la atención la ignorancia sobre el tema y la forma desesperada de evitar salir en cámara, no sabemos si por vergüenza a la fama asegurada que les podríamos brindar grabándolos (?), o si de verdad no tenían idea y preferían infiltrarse en la multitud para parecer estudiantes indignados y preocupados por el rumbo de nuestra educación.

Es triste percatarse que aún hay gente que ignora, después de tanto tiempo, el motivo de las movilizaciones. Es triste, porque pareciera que la gran mayoría (sobre todo si hablamos de secundarios) está jugando a ser grandes,  jugando a la revolución. Si lo miramos desde un punto de vista más pragmático, es fácil cambiar el canal de la tele o leer un diario para poder enterarse de lo que pasa aquí y en el mundo. Las noticias nos bombardean y no es necesario ser un erudito para ser capaces de formarnos una opinión, claro que basándonos en hecho empíricos, reales. ¿Es mucho pedir?

Volviendo al tema de la marcha, en Estación Mapocho, se dijeron los respectivos discursos motivacionales dados por algunas de las mayores figuras de las manifestaciones: los presidentes y líderes del movimiento estudiantil. Pero la mayor sorpresa llegó después. Luego de varios meses de disputa entre las estudiantes del liceo Carmela Carvajal y el Alcalde de Providencia Cristián Labbé, se llegó a la conclusión de renovarles la matrícula y así volver a su establecimiento, y al primer lugar al que acudieron a dar la buena nueva fue en el escenario de la Estación, donde la, a estas alturas archiconocida Danae Díaz (sí, la muchacha de anteojos prominentes), alzó la voz y disparó en seco contra el edil de Providencia: “El ministro no representa a ningún estudiante de Chile”, dijo. Además de tildarlo de “cobarde”.

El último en dirigirse hacia los estudiantes fue Gabriel Boric quién recalcó los motivos de las movilizaciones, aseverando que no solo los estudiantes son lo que tienen que salir a las calles a luchar, sino que también los trabajadores.

En fin, fue una jornada aprovechada, que se coronó como una de las más multitudinarias y que terminó por confirmar que la causa sigue en pié y que nuestros compatriotas no se rendirán tan fácilmente. Ya ha quedado demostrado que Chile pelea, aunque un grupo importante de este movimiento ignora lo que realmente sucede y resume su lucha en una simple frase: educación gratis y de calidad, y ¿qué es eso? sepa moya. Pero esto no es malo, a estas alturas el pensamiento pasa a un segundo plano, y el número es lo más importante. Mientras los dirigentes muevan a más personas mejor ¿no es así?

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