Opinión

Redes sociales
  Por Catalina Aguilar

¿Para qué juntarme con un viejo amigo si puedo saber de él por Facebook? ¿De qué me sirve leer el diario si en Twitter las noticias son más rápidas y entretenidas?

Apenas comenzó esta fiebre por las redes sociales en Internet, hemos ido cambiando nuestro comportamiento. La gente está pasando más tiempo frente al computador que en la televisión, pero de seguro no están escribiendo en un blog, deben estar en Facebook clickeando me gusta porque les da flojera de comentar los estados nimios de sus "amigos", o qué se yo.

Lo que me da escalofríos es pensar si es que debemos sentir, o si alguna vez tendremos que sentir, esa nostalgia como la de hoy en día cada vez que preferimos la TV a leer un buen libro. Espero que nunca llegue ese momento porque sería la rectificación de que la calidad intelectual a la que nos enfrentamos diariamente, es deprimente.

La privacidad es otro punto de temer en estas redes, puesto que las personas se han vuelto espías profesionales, por no decir psicópatas de tomo y lomo. Lo peor de todo esto es la facilidad con la que puedes conocer todos los detalles de la vida de los demás y más aún si tienes esos típicos amigos que publican hasta lo que hicieron en el baño.

Y yo no me excluyo porque admito que soy una más de esas personas que pasan horas y horas pegados en Facebook apretando inicio perfil, perfil inicio, sin nada nuevo que ver o que hacer.

Me pregunto hasta qué  punto seremos capaces de llegar en este ocio (y no el ocio de los griegos), que nos absorbe en una lenta agonía mental de la cual será difícil escapar con los estímulos a los que somos expuestos en la actualidad.

Entonces ¿Qué puedes hacer? ¿Eliminar tus cuentas? Imposible, porque sin redes sociales no existes, no eres nada.